Saltar al contenido

Historia de Gedeón: De Débil a Héroe

“Jehová está contigo, ¡varón esforzado y valiente! ¡Salvarás a Israel de la mano de los madianitas!

Fueron palabras de un ángel de parte de Dios, hacía Gedeón, eran palabras con el objetivo de alentar, al parecer el primer pensamiento que llegó a Gedeón fue: ¿Por qué yo? ¿No hay otros más fuertes o más valientes que puedan hacerlo?

Los mandamientos de Dios no siempre suenan lógicos, como personas somos de vista corta y débil. Somos imperfectos, pero Gedeón llegaría a experimentar esto con su propia vida.

Un pueblo oprimido

En consecuencia de que Israel se apartara de Dios, Él permitió a los madianitas aterrorizar a Israel durante siete años y acabar los frutos de su tierra. En Jueces 7,12 cuenta que los madianitas se encontraban tendidos en el valle como langostas en aglomeración, y sus camellos eran incontables como la arena que está a la ribera del mar en multitud.

Israel anhelaba a Dios en su angustia, Dios intercedió por su gracia y dispuso que Gedeón llevaría a los pobres, oprimidos y temerosos israelitas al triunfo.

Gedeón al oír estas palabras pensaría ¿No sabes lo débil y temeroso que soy? Claro que Dios lo sabía, pero de igual manera optó por Gedeón. Dios más que nadie conoce nuestra personalidad y nuestras debilidades, nuestra tendencia al pecado. Pero no nos ha elegido por casualidad, las personas que creen que son grandes y  sabios, difícilmente escucharán la voz de Dios. Los  humildes, con un corazón abierto y aceptable, podrán ser hombres de Dios, listos y dispuestos para hacer la voluntad de él.

El líder incierto

Gedeón fue en contra de su voluntad, solicitó repetidas señales a Dios. Primero, el ángel acabó en fuego la comida que Gedeón había llevado de ofrendas, posteriormente Gedeón dejó un vellón de lana en la era dos noches. Primero reclamó que la lana permaneciera húmeda quedando toda la tierra seca, y luego que el vellón quedara seco lo regó sobre la tierra.

Dios seguía creyendo en Gedeón, aun cuando  Gedeón había dejado de creer en él mismo. ¿Dios se desalentó con esas peticiones invariables? ¿Comenzó a reflexionar en su decisión? Por supuesto que no. Todas estas señales y milagros pasaron y le proporcionaron a Gedeón la fuerza y fe que tanto requería.

predicación gedeón

Gedeón se ha empoderado recién con el Espíritu del Señor, y está a la cabeza de un ejército israelita de 32.000 guerreros. Es un ejército poderoso indudablemente, luego vino un nuevo mandamiento de Dios: Todo el que tema devuélvase a casa, Dios sabía que Israel se cargaría el mérito de la victoria, y celebraría su propia cuenta en lugar de darle el lugar que Dios merece.

Aún es mucho el pueblo

Esa noche se fueron 22.000 soldados de Gedeón, tuvo que ser un golpe duro para Gedeón. Como un líder de 32.000 hombres hubiera creído que era posible. Con sólo 10.000 hombres era prácticamente imposible.

Entonces Dios dijo nuevamente: ¡Aún es mucho el pueblo!

Es distinto saber lo que Dios quiere que hagamos y otra es cumplirlo. En obediencia a la guía de Dios, Gedeón transportó el ejército al río a beber. Los que lamieron el agua con sus lenguas, como lame el perro, se quedaron y los demás fueron enviados a su lugar. Cuando el polvo se sentó, Gedeón contaba 300 hombres.

300 hombres contra todo un ejército

Gedeón tenía miedo cuando Dios dijo, ¡Levántate, y desciende al campamento de los madianitas!; porque yo lo he entregado en tus manos.

Dios animó a Gedeón a seguir hacia delante, le dio claras instrucciones de observar el campamento, y aquí Gedeón oyó que los soldados madianitas que también tenían temor. Uno hablaba de un sueño donde miraba que un pan de cebada rodaba hasta el campamento de Madián y la pegaba y la tienda se derrumbaba. ¡Esto no es otra cosa sino la espada de Gedeón hijo de Joás, varón de Israel! Expresó el soldado madianita. Dios ha cedido en sus manos a los madianitas con todo el campamento.

ejercito de 300 de gedeón

Gedeón al oír estas palabras, su fe cobró fuerza. Con sus 300 hombres, armados nada más que con trompetas y antorchas ardiendo dentro de jarras, los israelitas se impulsaron hasta el extremo del campamento medianita. Al momento de dar la señal, los israelitas destrozaron los cántaros, revelando las antorchas y robando sus trompetas, diciendo: ¡Por la espada de Jehová y de Gedeón!

Los medianitas fueron atrapados  y especularon que se trataba de una emboscada por un ejército enorme. Entraron en pánico, dando la espada de cada uno contra su camarada  hasta escapar por la noche. Su gran poder había sido sometido por 300 hombres bajo las órdenes de Gedeón, un gran hombre del Señor.

¿Gedeón? ¿Qué enseñanza nos deja=