Saltar al contenido

¿Qué es el rapto de la Iglesia o arrebatamiento?

Bendiciones hermanos, vamos al grano, el arrebatamiento o rapto de la iglesia, es el acontecimiento bíblico en el cual Dios levantará a su Iglesia y la sacará de la Tierra.

Todos aquellos que hayan muerto en Cristo resucitarán primero, y los que están aún con vida y sean fieles seguidores de Jesús, serán levantados en un cuerpo transformado, y desde este momento, se reunirán con Dios por la eternidad. 1 Tesalonicenses 4:16.

Jesús dijo a sus discípulos en el evangelio de Juan que nadie debía estar triste por su partida, pues aunque físicamente él se marcharía, pronto regresaría. Su partida serviría para preparar un lugar para ellos, pero que regresaría a buscarlos para llevarlos allí donde pasarían la eternidad con él.

No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y, si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté.
(Juan 14:1-3)

Jesús enseñó que él regresaría

En las sagradas Escrituras se nos enseña que Jesús regresará a la tierra. Él le pidió a sus discípulos que estuvieran atentos y preparados para este suceso (Mateo 24:42-51; 25:1-13; Marcos 13:37; Lucas 12:37).

Ellos entendieron que parte de los sucesos finales será su venida (Mateo 24:3).  Sabiendo lo difíciles que sería para sus discípulos su muerte, les confesó y los consoló asegurando su regreso (Juan 14:2,3).

En la ascensión de Cristo dos ángeles vinieron al grupo de discípulos que estaban reunidos y les recordaron la promesa que Cristo les había dicho. En ese momento, los ángeles les volvieron a declarar que Él vendría de la misma manera en la que se había ido.  (Hechos 1:11). Esto claramente significa que su segunda venida será literal, física, y visible.

“La resurrección de los que han muerto en Cristo y su arrebatamiento junto con los que estén vivos a la venida del Señor es la esperanza inminente y bienaventurada de la Iglesia (1 Tesalonicenses 4:16,17; Romanos 8:23; Tito 2:13; 1 Corintios 15:51,52).”

 

el arrebatamiento

Las epístolas enseñan que jesús regresará

En las epístolas del Nuevo Testamento encontramos con frecuencia referencias a la segunda venida de Cristo. Aunque habrá un período de tiempo entre la primera y la segunda venida (Lucas 19:11), todas las enseñanzas acerca del regreso del Señor enfatizan que acontecerá repentinamente y sin previo aviso; que los creyentes deben estar siempre en un estado de preparación continua (Filipenses 4:5; Hebreos 10:37; Santiago 5:8,9; Apocalipsis 22:10).

Los creyentes en los primeros días de la Iglesia vivían en un estado de expectación (1 Corintios 1:7; 1 Tesalonicenses 1:9,10). Cuando Pablo usa la forma “nosotros” en 1 Corintios 15:51 y 1 Tesalonicenses 4:17 muestra que él tenía la esperanza de que todavía estaría vivo cuando Jesús regresara.

¡El rapto de los creyentes!

El rapto o el arrebatamiento, no se encuentra en la Biblia como tal, pero ha sido utilizada por diferentes eruditos y teólogos y en esencia es: “Cuando Cristo levanta a su verdadera iglesia y a sus miembros a un reino más allá de la tierra donde todos disfrutarán de felicidad celestial con su Señor”.

La palabra raptar se podría usar para traducir la palabra “arrebatados” de 1 Tesalonicenses 4:17. Jesús dijo que su venida resultaría en situaciones donde un individuo sería llevado de un lugar mientras el otro individuo sería dejado. Esto indica un traslado repentino de los creyentes de la tierra, mientras los no creyentes quedan aquí para enfrentar la tribulación (Mateo 24:36-42).

Los pasajes bíblicos que corresponden al rapto describen la venida del Señor por su pueblo. Los pasajes que se refieren a la revelación de Cristo describen la venida del Señor con sus santos. Colosenses 3:4 trata de los creyentes que aparecerán con Cristo en su venida. Judas 14 también prevé la venida del Señor con su pueblo para ejecutar el juicio que muchos otros pasajes mencionan en relación con su venida pública.

Algo es seguro, las Escrituras no se contradicen, parece razonable concluir que los pasajes que describen la venida de Cristo por los santos y con los santos indican dos fases de su venida.

Nosotros creemos que es bíblico suponer que el intervalo entre los dos es el tiempo cuando el mundo experimentará la gran tribulación, implicando el reino del Anticristo y el derramamiento de la ira de Dios sobre los injustos (Daniel 12:1,2, 10-13; Mateo 24:15-31; 2 Tesalonicenses 2:1-12).

Jesús también afirmó que cuando viniera las naciones de la tierra se lamentarían al verlo llegar (Mateo 24:30).  De hecho, el apóstol Pablo relata este regreso como un tiempo de juicio e ira para todos los impíos. (2 Tesalonicenses 1:7-10).

En 1 Tesalonicenses 4:13-18, él considera un aspecto diferente de la segunda venida. Este breve pasaje es la enseñanza más directa y clara sobre el rapto en el Nuevo Testamento.

Solo habla de los creyentes, tantos vivos como muertos. No dice que los injustos verán a Cristo en ese momento. Pablo describe la venida de Jesús en el aire, pero no dice nada de que sus pies tocarán la tierra, como dice otro pasaje que acontecerá en su venida (Zacarías 14:4). Es el momento cuando se cumplirá 1 Juan 3:2, y seremos como Él.

La misma palabra griega usada en 1 Tesalonicenses 4:17 para decir “arrebatado” se usa en Hechos 8:39 para describir cuando Felipe fue “arrebatado” después de bautizar al etíope. El segundo versículo dice que el Espíritu del Señor arrebató a Felipe–identificando el origen del poder que llevará a los creyentes de la tierra en el rapto.

En 2 Tesalonicenses 2:1 Pablo llama el rapto “nuestra reunión con él.” La palabra griega aquí traducida “reunión” es la misma palabra traducida como “congregarnos” en Hebreos 10:25, refiriéndose a la congregación de los cristianos para alabar. Es la imagen de los santos congregándose alrededor de Cristo cuando venga por ellos.

El arrebatamiento del que hablamos no es algo que se desconozca en las Sagradas Escrituras. De hecho, podemos destacar la vida de Enoc, mismo que fue arrebatado de la tierra después de caminar con Dios (Génesis 5:21-24). El autor de Hebreos nombro esta experiencia como un traspaso que evita la muerte. (Hebreos 11:5).

Aunque en algunos aspectos el cas de Elías fueron distintos al de Enoc, también muestra un arrebatamiento repentino de un creyente de este Planeta sin haber experimentado la muerte  (2 Reyes 2:1-13).

Pablo también nos enseña de este acontecer en Primera de Corintios 15:51-54. El apóstol describe los cambios que se producirán en los creyentes que estén vivos como en los creyentes muertos durante el rapto.

De hecho, Pablo llama a este suceso un misterio (1 Corintios 15:51), una serie de acontecimientos que antes no eran conocidas, pero que le fueron revelados por medio del Espíritu Santo.

tribulacion y gran tribulacion

La gran tribulación para los creyentes

Aunque el pueblo de Dios quizá sufra muchas aflicciones antes de la venida del Señor, la iglesia será raptada antes del período llamado la Gran Tribulación.

En 2 Tesalonicenses 2 Pablo indica que ciertas cosas tienen que acontecer antes de que el día del Señor (que es parte de la gran tribulación) pudiera empezar. Un individuo llamado “el hombre de pecado” (anticristo) aparecerá. El misterio de injusticia ha estado operando desde el tiempo de Pablo, pero está siendo restringido por el poder del Espíritu que obra por medio de la iglesia verdadera. Sólo cuando la iglesia sea llevada de la tierra por el rapto, este hombre podrá aparecer públicamente.

En 1 Tesalonicenses 5, siguiendo el pasaje del rapto en el capítulo 4, Pablo enseña acerca del Día del Señor. Él advierte de la destrucción que éste traerá sobre los injustos (vv. 2, 3). Pero en seguida aseguró a los cristianos que los que son de Cristo no serán vencidos (v. 4).

Todavía hablando del día del Señor, Pablo escribe: “Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo” (v. 9). Parece claro que él está indicando aquí la liberación de los creyentes de los juicios del día del Señor, incluida la gran tribulación.

En el Nuevo Testamento los cristianos son repetidamente exhortados a velar en vista de la venida del Señor. Nunca se les enseña velar por la gran tribulación ni por la llegada del Anticristo. Esperar que tales cosas tengan que suceder antes del rapto destruye el sentido de inminencia que respecto a la segunda venida de Cristo aparece en todo el Nuevo Testamento.

Los creyentes reciben las instrucciones de que tienen que “esperar de los cielos a su Hijo,” no la gran tribulación (1 Tesalonicenses 1:10). Cuando las señales del fin de la era son evidentes, deben erguirse y levantar su cabeza en expectación de su redención, no de la gran tribulación (Lucas 21:28).

Las señales de la venida del Señor se manifestarán antes de su llegada pública, pero no tienen que ser cumplidas antes del rapto. Cualquier enseñanza que ciertos hechos tienen que acontecer antes del rapto no está en armonía con la doctrina de inminencia.

Es consecuente con los tratos de Dios con su pueblo en el Antiguo Testamento creer que la iglesia será llevada del mundo antes de la gran tribulación. Dios no mandó el diluvio hasta que Noé y su familia estuvieron seguros dentro del arca. No destruyó a Sodoma hasta que Lot salió. La Biblia refiere de un rapto que es pre-tribulación. En todas las enseñanzas de la segunda venida en el Nuevo Testamento la inminencia se enfatiza. Interponer otros sucesos antes del rapto viola tales enseñanzas.

Mientras los cristianos esperan con alegría la venida del Señor, es bueno recordarles las palabras de Pablo a Tito: “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tito 2:11-14).

Rate this post
admin