Saltar al contenido

MISERICORDIA ¿Qué dice la Biblia?

Hola, Dios te bendiga, en esta oportunidad queremos presentarte un grandioso tema sobre la misericordia, que dicen las Sagradas escrituras acerca del tema y más importante aún, conocer el gran amor y la misericordia infinita de Dios con cada uno de nosotros, esperamos que sea de mucha bendición a tu vida.

El significado bíblico de la misericordia

En el momento en el que la Santa Palabra de Dios, menciona misericordia emplea varios términos, pero hay dos que se distinguen. En el Antiguo Testamento observamos el término hebreo “jesed” que significa entre otras cosas bondad, misericordia, gracia, amor y fidelidad. En el Nuevo Testamento encontramos el término griego “eleos” que hace relación a la manifestación externa de la compasión.

Por ello, la misericordia bíblica se trata principalmente de la expresión o manifestación del amor de Dios. Por misericordia, Él no nos quiso dar el castigo que merecíamos. Dios nos extendió su mano y nos dio la oportunidad de recibir su perdón por medio de nuestro Salvador Jesucristo.

Darnos misericordia fue decisión única de Dios. El Padre no estaba obligado a hacerlo, pero lo decidió así debido a su inmenso amor por todos nosotros.

El significado bíblico de la misericordia

Efesios 2:4-5

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!

La humanidad estaba espiritualmente lejos de Dios, pero Él reveló su misericordia. Con Cristo, Dios nos alcanzó, Él nos ofreció salvación, perdón y renovación.

Cuando confesamos nuestros pecados a Dios y recibimos su perdón, el Espíritu Santo viene a morar en nuestras vidas y todo cambia. Desde ese momento tenemos una perspectiva eterna inspirada en la obra de Cristo en la cruz, su perdón y su misericordia.

Por ello, recibir la misericordia de Dios transforma nuestras vidas. Transforma nuestro espíritu y transforma nuestro día a día. Recibir ese toque maravilloso de Dios y tener al Espíritu Santo en nosotros se reflejará en todo lo que realicemos, hablemos o pensemos. No somos iguales luego de experimentar la gran misericordia de Dios

Tito 3:4-5

Pero, cuando se manifestaron la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador, él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia, sino por su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo.

La obra de Jesús

Jesús, Dios con nosotros, vivió una vida de misericordia. En los Evangelios vemos cómo Él se juntaba con el pueblo, comía con todo tipo de personas, hablaba y escuchaba sus problemas, se identificaba con ellos. Él no solo se acercó a los demás con compasión, sino que actuó y alivió sus dolores dándoles sanidad para el cuerpo y para el alma.

Jesús actuaba con misericordia y era más importante que seguir la ley a rajatabla. Uno de los momentos más conocidos de Jesús es la historia de la mujer sorprendida en adulterio. Los maestros de la ley y los fariseos deseaban aplicar la ley inmediatamente y apedrear a la mujer. ¡Ella se encontraba en pecado! Pero ¿Qué hizo Jesús?

Durante la vida que Jesús tuvo acá en la tierra sanó enfermos, echó fuera demonios, alimentó a multitudes, resucitó muertos y aun en sus últimos momentos acá, cuando estaba agonizando con su cuerpo rasgado, escogió perdonar. Su vida fue una vida ejemplar y llena de misericordia.

Justamente en la cruz observamos la expresión más clara de la misericordia de Dios. Jesús murió una muerte dolorosa por amor a cada uno de nosotros. Él llevó en la cruz el peso de nuestros pecados, pagó por todo el mal de nuestros actos. Pero él también resucitó, Él venció el poder de la muerte, y es gracias a su muerte y a su resurrección que tenemos la esperanza de la vida eterna.

2 Timoteo 1:9-10

Pues Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias obras, sino por su propia determinación y gracia. Nos concedió este favor en Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo; y ahora lo ha revelado con la venida de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien destruyó la muerte y sacó a la luz la vida incorruptible mediante el evangelio.

Efesios 2:8-9

Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.

Jesús entiende las luchas que enfrentamos las personas todos los días. Él no pecó jamás, pero vivió como uno de nosotros y pasó por situaciones similares a las nuestras.

Hebreos 4:14-16

Por lo tanto, ya que, en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos. Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.

Resultados de la misericordia

Es importante tener presente que Dios no nos dio el castigo que merecíamos, sino que nos amó, nos perdonó y nos salvó nos debe cambiar y mover a la acción. La gratitud por todo lo que recibimos gracias a la misericordia de Dios debe manifestarse en nuestra forma de vida.

Hemos recibido misericordia y ahora debemos buscar la forma de transmitirlo a los demás. Hemos sido perdonados, esforcémonos en perdonar a los otros. Lo que hemos recibido de gracia, debemos ofrecerlo a los demás con generosidad y como muestra de gratitud a nuestro Señor.

Mateo 10:7-8

Dondequiera que vayan, prediquen este mensaje: El reino de los cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los que tienen lepra, expulsen a los demonios. Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente.

La vida con Cristo nos da un objetivo fijo y un propósito renovado, llevar el mensaje de la esperanza de vida eterna a los demás. Recordemos que el poder del Señor está con nosotros, su Espíritu Santo nos llena. Andemos en ese poder, oremos por los que nos rodean, impactemos nuestro entorno con la misericordia y el amor del Padre.

La misericordia de Dios

Esperamos en Dios que este tema o devocional sea de bendición a tu vida, que puedas entender el amor y la misericordia de Dios, no olvides que no merecíamos de su misericordia, pero su amor es tan grande que nos lo regaló, es importante seguir el ejemplo del Maestro y leer su vida acá en la tierra para entenderlo, Dios te bendiga.

Misericordia de Dios – Predicación

Rate this post